A nadie conviene una revolución en Puebla

  • A nadie conviene una revolución en Puebla
  • Por: Alfonso González

    @poncharelazo

La inseguridad en Puebla, en medio de la incertidumbre, de la lucha contra la corrupción y las administraciones pasadas, no es un tema que guste a la gente y menos si el crimen organizado empieza a atacar espacios como la universidad pública.

Por ello que sostengo que “a nadie conviene una revolución en Puebla, en el estado”.

Y me refiero a una parálisis social, a una percepción generalizada de que a la autoridad le interese más perpetrar y consumar venganzas personales que el bienestar de los ciudadanos.

Coincido con el hecho de que se castigue a quienes abusaron del erario, a todos aquellos que utilizaron sus cargos públicos para enriquecerse, volverse millonarios y llenarse los bolsillos con el dinero del pueblo.

De eso los poblanos, y en general los mexicanos, estamos hartos, hasta la madre como se dice coloquialmente.

Es más, se debería castigar no sólo a los morenovallistas que abusaron del poder y utilizaron el gobierno para sacar beneficio propio, sino la ley y el gobernador Luis Miguel Barbosa Huerta debería juzgar y castigar a funcionarios marinistas que también hicieron su agosto a su paso por la administración pública.

Y no veo que se persiga con la misma fuerza y astucia al marinismo o a su líder, Mario Marín Torres, prófugo de la justicia por haber encarcelado a la periodista y escritora Lydia Cacho Ribeiro a través de una confabulación con Kamel Nacif, el llamado “rey de la mezclilla”.

Porque si van a ir por todos los pillos que son ex funcionarios se me hace que nos van a hacer falta cáceles y espacio para encerrarlos a todos.

Me parece correcto, también, que se persiga a quienes en el pasado amenazaron, amedrentaron y encarcelaron a quien se le dio la gana, tanto a periodistas como a luchadores sociales, políticos, integrantes de la 4T, religiosos y todo aquel que no se sometiera a su voluntad.

Lo que hay que mostrar es congruencia, eso sí.

Sin embargo, me parece un error el estar incendiando el estado con esa guerra contra la corrupción, sobre todo si se puede hacer a discreción y con estrategia.

No es con mensajes sicilianos como se van a arreglar las cosas, y menos en la política poblana si de eso venimos saliendo y huyendo.

El pasado ya nos dio una lección a todos, y nade en esta vida es seguro más que la muerte, así que nuestros gobernantes deberían actuar en consecuencia.

¿Para qué nos enfrentarnos?

¿Para qué nos dividimos los poblanos?

Es más, ¿por qué tendríamos que pelearnos?

Puebla lo que necesita es paz y tranquilidad, no una guerra de orden partidista, ni de clases, ni de sectores, mucho menos de ideologías.

Las elecciones ya quedaron atrás.

La percepción de los poblanos en cuanto al gobierno y a la 4T no es la mejor, sobre todo por los sucesos que se han registrados a nivel nacional.

No es una buena idea seguir el ejemplo de la política que marca la presidencia porque a Andrés Manuel López Obrador no le está yendo nada bien.

Los poblanos somos más que una guerra estéril por el poder.

Nuestro rival debe ser la delincuencia, la corrupción, sí, pero atacada y combatida con idea no con el hígado.

Ahora sí aplica la política de paz y amistad del secretario de gobernación, Fernando Manzanilla Prieto, quien al final ha logrado destrabar eventos críticos como el Cañada Morelos, donde se dio un enfrentamiento entre pobladores y policías que terminó con la retención y desarme de 14 gendarmes que por poco y son linchados.

Es momento de poner en práctica la estrategia o el laboratorio de felicidad del funcionario porque ahora sí le hace falta al estado cosa buena.

Y no es sarcasmos, ni mucho menos, más bien es un llamado a la consideración, al criterio y a la inteligencia en el gobierno del estado para que se acaben ya los rencores, no la investigación contra los pillos, pero sí el enfrentamiento y los mensajes de rabia y coraje.

En Puebla ya todo mundo anda a salto de mata, cuidándose se que en el semáforo no vaya a ser asaltado, amenazado con un arma o de plano levantado.

Parece que se acabó el huachicol, o disminuyó, pero se incrementó el robo en otras modalidades.

¿Dónde está el secretario de seguridad pública?

El gobernador Miguel Barbosa no puede hacer todo, ni hacerla de todo.

Ya basta de inseguridad y de acciones que atenten en contra de las mujeres, de los universitarios, de la BUAP. No se puede estar generando más conflicto y señales de miedo a la sociedad.

Los poblanos, insisto, somos más que eso.

Por algo somos los habitantes del cuarto estado más importante y bello del país.

Por algo se le conoce a nuestra entidad como “Puebla de los Ángeles”.

Si trabajamos juntos y en equipo seguro que las cosas nos salen mejor.

¿A poco no?

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